Por qué el chikungunya ya no es solo una amenaza tropical
Este artículo fue escrito por un humano en inglés y traducido al español mediante IA. Si detecta algún error de traducción, por favor háganoslo saber.
Durante décadas, Europa ha considerado las enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos como una preocupación lejana. Algo que ocurría en otras partes. Pero el cambio climático está cambiando esa realidad. Nuevas investigaciones científicas ahora muestran que el chikungunya, un virus transmitido principalmente por el mosquito tigre asiático (Aedes albopictus), puede propagarse a temperaturas mucho más bajas de lo que se creía anteriormente. Como resultado, países como Bélgica están entrando en la zona de riesgo más rápido de lo esperado.
Temperaturas más bajas, mayor riesgo
Hasta hace poco, se creía que los mosquitos infectados solo podían transmitir chikungunya a temperaturas relativamente altas. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el Journal of the Royal Society Interface revela que la transmisión de mosquito a humano es posible a partir de 13.8°C, lo cual es 2.5°C más bajo que estimaciones anteriores.
Para Bélgica, esto significa que la transmisión de mosquito a humano podría ser posible durante los meses de verano, con junio presentando ya un riesgo teórico en partes del país y julio y agosto afectando a casi todas las regiones. Solo las Ardenas permanecen en gran parte no afectadas. En el sur de Europa, donde las temperaturas se mantienen más altas por más tiempo, los mosquitos ahora pueden transmitir el virus por hasta seis meses al año.
Los países vecinos ya están sintiendo las consecuencias. Solo en 2025, los brotes causaron 788 infecciones en Francia y 384 en Italia, con casos detectados tan al norte como París y los Vosgos, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades. El cambio climático no solo está elevando las temperaturas, sino también reestructurando los hábitats de vectores, prolongando las temporadas de transmisión y ampliando el alcance geográfico de las enfermedades transmitidas por mosquitos.
Una enfermedad con impacto a largo plazo
El chikunguña a menudo comienza con síntomas parecidos a la gripe: fiebre, dolor de cabeza, erupción y fatiga. Lo que lo distingue de otras enfermedades transmitidas por mosquitos es su dolor articular severo, que puede ser debilitante.
Según los epidemiólogos de Sciensano, el dolor articular puede persistir durante meses o incluso años, y alrededor del 40% de los pacientes desarrollan artritis crónica. Si bien las muertes son raras, especialmente entre adultos sanos, no se pueden excluir resultados graves en niños y personas mayores.
Actualmente no hay una vacuna ampliamente disponible. La investigación está en curso, incluso en Vaccinopolis (UAntwerp), que está evaluando nuevos candidatos a vacunas a través del Centro Europeo de Vacunas. Hasta que las vacunas estén disponibles, la prevención y el control del vector siguen siendo las líneas de defensa más efectivas.
Sin mosquito, no hay brote
Un hecho es claro: el chikungunya no se transmite de persona a persona. Sin el mosquito, los brotes simplemente no pueden ocurrir. Esto hace que el control del vector y la ralentización del establecimiento de los mosquitos sean esenciales. Una vez que la especie se establece firmemente, la experiencia pasada en el sur de Europa muestra que los brotes casi inevitablemente siguen.
La monitorización juega un papel central. En Bélgica, Sciensano coordina MEMO+, una iniciativa de ciencia ciudadana donde los residentes pueden reportar avistamientos de mosquitos tigre enviando fotos a través de muggensurveillance.be. Esto ayuda a las autoridades a rastrear la propagación del mosquito y a actuar donde sea necesario. Al mismo tiempo, sencillos pasos preventivos en casa marcan una gran diferencia: eliminar el agua estancada en cubos, platillos de plantas, canalones o cuencos de mascotas reduce las oportunidades de reproducción.
Conclusión
La expansión hacia el norte de las enfermedades transmitidas por mosquitos no es una coincidencia; es una consecuencia directa del cambio climático. A medida que las temperaturas aumentan, la pregunta ya no es si nuevas regiones se verán afectadas, sino cuán preparados estamos cuando lo estén.
El control de vectores no debe verse como un problema local o estacional. Es un reto estructural de salud pública para Europa, que requiere:
- Vigilancia continua
- Intervención temprana
- Cooperación transfronteriza
- Inversión a largo plazo en prevención
En Aero-Sense, creemos que un control efectivo de vectores es esencial para proteger la salud pública, el turismo y la resiliencia económica en toda la UE, y más allá. En un mundo interconectado, los mosquitos no respetan fronteras, y tampoco los riesgos que portan. Al prevenir la propagación de vectores a través de viajes aéreos internacionales, ayudamos a proteger no solo a Europa, sino a la salud global como un todo.
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Fuente: De Standaard - “Tropisch virus nu ook in België overdraagbaar van mug op mens, en het ziektebeeld is niet fraai” (18 feb 2026)